¿Cómo cuidar de ti misma?


Resultado de imagen para SUPER NIÑOUna mujer embarazada recibe todo tipo de comentarios, algunos motivadores y algunos poco alentadores sobre lo que le espera en el futuro. Sin embargo para una madre primeriza resulta difícil imaginar del todo cuales serán los desafios que tendrá que enfrentar en la crianza.
Al pasar el tiempo las madres caen en cuenta que la crianza puede resultar una tarea agotadora y por momentos abrumadora y a esto atribuimos que nuestra "jarra de la paciencia" (metáfora usada por Jane Nelsen en la Disciplina Positiva) vaya quedando vacía. Sin embargo hay otro aspecto que vuelve más sensible nuestra situación, y es la falta de cuidados hacia nosotras mismas, cuando en nuestra lista de prioridades vamos últimas.
Reflexionando sobre este aspecto y leyendo a Jane Nelsen he descubierto algunos recursos que debo (y debemos!) emplear para que la "jarra" se mantenga siempre llena. Aquí algunas ideas:

1. Administra bien tu tiempo

Desde que nació el bebé has tenido que ajustar tus prioridades a la rutina del pequeño y esto no siempre resulta cómodo para ti. Te haría bien meditar sobre las actividades has dejado de lado y buscar adecuar tu tiempo para cubrir tus necesidades inmediatas. Un buen ejemplo es el tiempo para dormir, esta es la necesidad más común de las madres en los dos primeros años de vida. La falta de sueño se convierte en el principal disparador de los "arranques" de enojo de muchas madres (y padres también). En esta situación una buena forma de administrar el tiempo sería dormir cuando el bebé duerme y evitar que otras actividades, como las tareas domésticas secundarias, sean más importantes que tu bienestar. La idea principal es saber priorizar.


2. Coge lápiz y papel

Hacer una lista de las actividades que te gustaría hacer, sin incluir ninguna obligación, te pondrá en contacto contigo misma. Puedes incluir actividades simples que puedas realizar cuando los niños duermen o están en el nido. Piensa en tus propias necesidades y escríbelas. Puedes incluir actividades como leer un libro, hablar con una amiga por teléfono, ver el capítulo de una serie que te gusta, etc. Recuerda que deben ser actividades placenteras. Es más probable que realices estas actividades si las tienes pensadas y anotadas.


3. Tiempo para amigos


Que bien nos hace reunirnos con personas agradables y queridas por nosotras. El efecto que surte una buena charla es terapéutico. Apartar por ejemplo un día a la semana o al mes para reunirte con alguna amiga te despejará de las labores diarias. Algo importante es que elijamos salir con personas poco complicadas, suena egoísta, pero en esta época de nuestras vidas necesitamos reír bastante y complicarnos poco.


4. Desarrolla un hobbie o actividad que te apasione

Aunque tengas uno o cuatro hijos tu sigues siendo mucho más que una mamá, eres una persona con gustos y características singulares. Debes apartar tiempo para desarrollarte en aquello que te apasiona. He conocido madres que apartan un día a la semana para hacer deporte, otras que se juntan en grupo para andar en bicicleta, también las hay que disfrutan de acudir a museos o al cine, etc. Eres el modelo de tus hijos, haz lo que amas.


5. Tiempo con tu pareja

En este punto puede complicarse un poco la situación. Es difícil imaginarnos sin los hijos al lado, pareciera que dejamos de ser pareja para convertirnos en un equipo. La clave de estas salidas es tener un tiempo a solas, sin niños, fuera de casa. No resulta siempre factible, pero si lo planificamos y consideramos la ayuda de algunas personas de nuestro entorno para que se queden con los niños,  podremos disfrutar de una agradable salida. Al comienzo el único tema de conversación serán los niños y estarán preocupados por volver rápido a casa, pero luego, y si le ponemos ganas, volveremos a disfrutar de nuestro tiempo en pareja. Hasta para disfrutar se necesita esfuerzo y planificación.



En ocasiones pensamos que las madres no cuidan de sí mismas por falta de tiempo, pero esto no es del todo cierto. Muchas madres evitan apartar tiempo del día para ellas porque no pueden manejar el remordimiento que les acarrea pensar en sí mismas. 
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Nuestros niños perciben con facilidad nuestras emociones: cuando nos sentimos frustradas, fastidiadas, tristes, enojadas...y también felices. Uno de los mejores regalos para nuestros niños es una mamá feliz


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