¿Cómo dices "Te quiero"?

Los niños pequeños, principalmente los que aún no han desarrollado el lenguaje, centran su comunicación en expresiones corporales y gestuales. Parte importante de nuestra labor como padres consiste en ser modelos sobre como hallar coherencia entre lo que decimos y demostramos a nivel no verbal. Decir "te quiero" puede llegar a carecer de valor si no potenciamos esta frase con el uso de otras herramientas como las no verbales. ¿Cómo hacerlo entonces?, aquí algunas ideas a tomar en cuenta:






Nuestra postura
Para poder hablar con un niño debemos bajar a su altura. Nuestra estatura puede llegar a abrumar a nuestros niños. Imaginemos como nos sentiríamos hablando con una persona que es dos o tres veces más alta que nosotros.







Contacto visual
Un mensaje importante sólo puede ser transmitido usando la mirada, dándole a entender al niño que toda nuestra atención se encuentra puesta en él.






      



La calidez en nuestra voz y la expresión de nuestro rostro
La entonación de nuestras palabras impactan más que las palabras en sí mismas, esto junto con nuestra expresión comunicarán nuestro mensaje sin necesidad, muchas veces, de palabras.






El contacto físico
Reafirmamos nuestro mensaje mediante el contacto físico: Una caricia, una mano en el hombro, un 
abrazo, un beso, etc.











¿Ya es tiempo de desprendernos de nuestros niños?

Pensaba en los pocos meses que necesitan las madres en el mundo animal para criar a sus cachorros a diferencia del tiempo que invertimos los seres humanos en la crianza de nuestros pequeños. Las madres en occidente, por ejemplo, culminan las labores del cuidado de sus hijos alrededor de los 18 años y en el caso específico de las madres latinas vemos una resistencia mayor a cortar el cordón umbilical invisible que las une a sus hijos.

Los años que dedicamos al cuidado de nuestros hijos y los sentimientos desarrollados en el tiempo de la maternidad en ocasiones dificultan el desprendimiento, sin embargo la vida nos ofrece múltiples situaciones, a la par del desarrollo evolutivo de los niños, para lograr entender la importancia del "dejarlos ir". Es interesante notar que nuestros niños nos son arrebatados por la propia naturaleza, por ese instinto biológico que impulsa al ser humano desde temprana edad a buscar su autonomía y a demostrarse a si mismos cuales son sus límites. Dejar que los niños crezcan, brindarles seguridad y confiar en ellos, son algunos de los más preciados regalos que podamos darles como padres.

Mis tres hijos: Rodrigo, Micaela y Jimena

Pensando en este tema que muchas veces me resultó lejano (ahora entiendo que nunca lo fue), pensé en mi misma y en las veces que tuve que dejar ir a mi hijo mayor: cuando dejó mis brazos para aventurarse a caminar, cuando dejó de lactar, cuando fue por primera vez al nido, cuando tomó un micro a sus doce años, cuando tuvo su primera enamorada y cuando finalmente me comunicó que se casaría...y de repente me dí cuenta que se acabó....ya era tiempo de dejarlo ir por completo, ambos estábamos preparados.

Es bastante conocida (y cobra ahora mucho valor para mi) el fragmento de una de las obras de Kalhil Gibram: 

"Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen"


Alas y buen viento en la aventura de la crianza queridos padres.

Lucía